La función de las bibliotecas universitarias: el «tercer lugar»
¡Bienvenidos de nuevo, queridos internautas! El post de hoy se lo vamos a dedicar a este artículo publicado en el blog Universidad, sí, escrito por Dídac Martínez, director del Servicio de Bibliotecas, Publicaciones y Archivos de la UPC, y que trata sobre el papel que juegan las bibliotecas universitarias en la vida social de las facultades.
Martínez basa su artículo en el concepto de «tercer lugar » que toma del sociólogo estadounidense Ray Oldenburg. Así, Martínez (2020) nos explica que Oldenburg defendía la necesidad de «construir un espacio social en donde las personas no tenga que desplazarse excesivamente del primero y del segundo lugar [para Oldenburg, la familia y el trabajo, respectivamente], y donde puedan fomentar relaciones duraderas con otras personas de su entorno más próximo».
Martínez realiza una extrapolación de este concepto al ámbito universitario, donde considera que el primer lugar sería el aula, mientras que el segundo sería el campus digital, y el tercero la biblioteca universitaria.
El «primer lugar »: las aulas
El autor considera que aún están bastante ancladas en el pasado, aunque gracias a la entrada de las nuevas tecnologías, están empezando a surgir algunas dinámicas innovadoras. Desde mi punto de vista, estos avances son aún limitados, y se están dando de forma desigual en cada centro de enseñanza.
Por citar algunos ejemplos, en la UPO tenemos acceso en el aula a un ordenador para el profesor, conectado a un proyector, que sin embargo se utiliza poco más que para mostrar la presentación de turno (aunque por suerte hay excepciones). Así mismo, las aulas disponen de cámaras, micrófonos y demás software para el seguimiento de las clases online, que sin embargo apenas se está poniendo en uso.
Sin embargo, es cierto que algunos profesores han empezado a incluir algunas herramientas de enseñanza alternativas, como por ejemplo kahoot! Otro punto a favor es la implementación de las EPD en nuestra Universidad, con la idea de fomentar el trabajo en pequeños grupos, con mayor o menor éxito.
Una idea que
da Martínez en su artículo y me pareció muy interesante, es la implantación por
parte de algunas universidades del proyecto Scale-Up, un entorno de aprendizaje especialmente diseñado para facilitar el trabajo en pequeños grupos sobre un tema breve, y que está obteniendo buenos resultados en los centros donde se ha implantado.
Representación de un aula del proyecto Scale-Up en el MIT
Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:TealClassroom120.jpg
Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:TealClassroom120.jpg
El «segundo lugar »: el campus digital
El lugar de «trabajo» se correspondería con el Aula Virtual en nuestro caso, un espacio dedicado principalmente al intercambio de archivos entre el profesor y el alumno, y a la asignación y entrega de tareas. Un lugar al que Martínez asegura que cada vez se le dedica más tiempo, llegando a ser preocupante. Yo por mi parte estoy de acuerdo, y siento que a veces la carga de tareas llega a ser bastante alta, repercutiendo en el tiempo libre de los estudiantes.
El «tercer lugar »: la biblioteca
Por último, llegamos al tercer lugar, que el autor identifica con la biblioteca universitaria. Aunque durante décadas se entendió la biblioteca como un lugar central de la universidad, destinado principalmente a custodiar su colección bibliográfica, hoy día se está llevando a cabo un proceso de apertura de sus instalaciones para prestar otro tipo de servicios cada vez más demandados por los estudiantes y docentes, así como adaptarse también al aumento de la producción bibliográfica y científica en formato digital.
De esta forma, tenemos la reconversión de las bibliotecas en centros CRAI, que ofrecen multitud de prestaciones, desde puntos de atención al estudiante, al préstamo de portátiles, pasando por servicios de orientación al investigador, o de reprografía, entre otros. Otro ámbito en el que destaca la biblioteca hoy día es en funcionar como «laboratorio», ofertando salas de estudio y trabajo en grupo. Finalmente, Martínez (2020) destaca la figura de la biblioteca como centro cultural, con la promoción de actividades académicas y culturales como exposiciones, conferencias o debates, con la intención de convertirse en un lugar de encuentro para la comunidad universitaria.
Por mi parte, puedo decir que la biblioteca de la UPO forma parte integral de mi vida como estudiante, ya sea para el préstamo de ejemplares, como zona de estudio, para la realización de trabajo en grupo, ... se ha convertido en un lugar al que acudo casi a diario.
En definitiva, se trata de que la biblioteca siga siendo un lugar central de la universidad en estos nuevos tiempos.
Referencias
Martínez, D. (2020, 28 de enero). La Biblioteca Universitaria: el tercer lugar. Universidad,


Comentarios
Publicar un comentario